El Libro del Ángel




[...] Un pie, colocó solo un pie en el tronco, en un pequeño agujero que tiempo atrás había sido la guarida de algún pequeño animal, pero que ahora también había sido abandonado y olvidado por el resto del mundo, apoyó el pié un poco mas, agarrándose con las manos a una rama un poco más alta e impulsarse con las pocas fuerzas de su cuerpo logró llegar hacia las ramas más altas de aquel árbol, el camino hacia el interior de aquella casa que tanto se le resistía. Un poco más de fuerza, las gotas de lluvia seguían mojando su cara y su cuerpo pero eso no le importaba, su única obsesión, su intención era llegar a aquella ventana y poco a poco lo iba logrando, iba llegando cada vez más arriba. Las manos entumecidas a causa de la lluvia el cuerpo le temblaba levemente y la ropa se le pegaba a la piel, marcando su cuerpo, que se ocupaba siempre en ocultar tras unas cuantas capas de ropa ancha más propias de un chico que de una chica, pero eso a ella le traía sin cuidado, simplemente trepaba por aquel árbol poco a poco y con esfuerzo hasta que al fin logró llegar hasta la rama más cercana y con algo de consistencia para que poco a poco se fuera acercando hacia su objetivo. [...]

Texto del relato El Libro del Ángel
Escritora: Sara Díaz Adán